lunes, 17 de julio de 2017

El gato maragato

     
     Como-y prometiera a Marga una en castellán pa los sos ñetos ya agora vien a cuentu por culpa qu’Ángeles sacara esta tema, pos vamos asoleyar una caxigalina d’un gatu maragatu…


Estuve en León un día
y vi un gato maragato
de la Maragatería.

En aquella tarde fría,
jugaba con un zapato
de una gran zapatería.


Luego, del escaparate,
vigilante se entendía,
con mirada de magnate.

Sin caer en disparate,
esquivando se movía,
afinando en el regate.


Inaudita sensación,
observar tras los cristales
esa representación.

Era tal su distinción
y tan finos sus modales
que causaba admiración.


De soslayo era ese evento
marchando entre vidrio y cuero,
ni siquiera un aspaviento

se atisbó en ningún momento,
pues con porte lisonjero,
 se retiró a su aposento.


En tan sólo unos instantes
nos dejó a todos perplejos,
sus garras, cual de rampantes,

cimbreaban los estantes;
pasmados de sus reflejos,
quedamos los viandantes.


A veces, en esta vida,
algo simple nos divierte,
resultando entretenida

cualquier cosa acontecida,
descubriéndola, con suerte,
no pasará inadvertida.

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